lunes, 4 de abril de 2011

¿Estaba tan loco por mi?

Con la perspectiva del tiempo son muchas las veces que nos preguntamos si la persona con la que hemos compartido nuestra vida ha sido la correcta. Son muchas las ocasiones en las que las preguntas hechas por nosotros mismos avasallan nuestras mentes y nuestros corazones con la simple intención de no tener esa sensación de haber desperdiciado nuestro tiempo con esa persona. «¿Y si de verdad todo ha sido para nada? He pasado mi último año con un idiota, ¿por qué no lo he visto?» Todas las preguntas son válidas, el problema es que no son efectuadas en el momento adecuado.
El amor ciega, enmudece nuestros sentidos aletargándolos, no dejando espacio para la racionalidad. Nuestra cabeza pierde el control desconociendo sus consecuencias. Por ello, voy a plantearte una serie de ideas para hacerte ver si de verdad podrías haber evitado el mal rato que posiblemente ahora estés viviendo.
En primer lugar, debes remontarte a los primeros días, a esos primeros momentos en los que le conociste, en los que supiste que era la persona adecuada para iniciar una relación. Son esos momentos los clave para poder determinar si era el apropiado, ¿te llamaba? (porque los hombres, por si no lo sabes aún, saben utilizar el teléfono) Debes pensar y no poner excusas porque la totalidad de los hombres que sienten algo por una mujer llaman a esa persona aunque solo sea para decirle que no pueden hablar en ese momento, que desearían poder cambiar sus vidas y pegarse a un teléfono para poder estar todo el día conectados.
La historia continúa y quedas con él unas cuantas veces. Te sientes bien, te hace reír. El tiempo no existe cuando estás con él y todo fluye perfecto, como lo habías pensado, pero es en ese momento en el que surge la gran incógnita. Tú consideras que ha pasado demasiado tiempo y que todavía no te ha pedido ser su pareja, ¿Qué hacer entonces? O más bien, ¿qué deberías haber hecho? Está bien, mi respuesta es clara: dejarle. Pudiste poner mil excusas para llegar a una razón engañosa por la cual no quería ser tu pareja, pero debes saber que todos los hombres que aman a una mujer nunca van a dejar pasar la oportunidad de ser su novio.
Y eres su novio. Has dado otro paso más. La cosa se va complicando. Todo ha crecido de tal manera que ya sientes definitivamente que estás enamorada. Lo reconoces y no te importa. Ya no te importa nada ni nadie. Crees que lo tienes donde quieres, que te ama por encima de todas, ¿y si no es así? Llega a tus oídos que te ha sido infiel, reconocido por él o por alguien diferente. Da igual. Aquí es cuando llega la gran pregunta, pues efectivamente él te ha pedido perdón y te ha prometido que nunca lo volverá hacer. ¿Qué hacer? O mejor, ¿qué debí hacer? Doy por hecho que le perdonaste porque es lo que suele pasar. Siento decírtelo, te equivocaste. No pasa nada, lo hecho, hecho está. Lo que sí puedes hacer es nunca volver a cometer tal error. Un hombre que es infiel a una mujer no merece la pena y sólo por una razón: no estaba tan loco por ti.
O puede que no seas su pareja definitiva. Es otra posibilidad. Os habéis dado un tiempo y aunque no os habéis jurado fidelidad, sois una pareja de facto. En estos casos puede ocurrir algo terrible y eso no es otra cosa, que se líe con otra chica. Aquí la situación se complica mucho más, porque la historia no estaba clara y tú te sientes más culpable, crees que has tenido algo que ver con su pequeño desliz. Llegas a pensar: «está bien, no estábamos, por lo que yo podría hacer lo mismo» te lo dices a ti misma a sabiendas de que no se va a producir, que no serias capaz pues algo ocurre en tu interior: estás enamorada.
Podría seguir, poner en cuestión cada uno de los detalles que configuran una relación, pero de qué serviría. No te conozco y no puedo juzgar si tu novio es el correcto. Eres tú quien lo debe descubrir, y aunque no sea nada fácil, tampoco debe ser la misión de tu vida. Disfruta, pues el camino a la felicidad suele pasar por eso que muchos tememos: el amor. Y para experimentar ese amor debemos equivocarnos.

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